🇨🇳 China ante el ataque a Irán: condena firme, sin alineamiento

🇨🇳 China ante el ataque a Irán: condena firme, sin alineamiento

La reacción de China frente al ataque estadounidense a instalaciones nucleares iraníes marca un punto de inflexión en su narrativa diplomática reciente. A través de un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, publicado este 21 de junio de 2025, Beijing condenó enérgicamente el bombardeo y señaló que las instalaciones afectadas estaban bajo las salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

“Las acciones de EE.UU. violan gravemente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional”, señaló el vocero, agregando que la operación ha “exacerbado las tensiones en Medio Oriente”.

Se trata de un tono más directo de lo habitual, que combina tres dimensiones clave:
— un marco legal internacional (la Carta de la ONU),
— una institucionalidad técnica neutral (el OIEA),
— y una condena clara al uso de la fuerza unilateral.

Sin embargo, el comunicado también evita una alineación directa con Teherán. En ningún momento defiende explícitamente al régimen iraní ni respalda su programa nuclear, sino que llama al cese del fuego y al diálogo, incluyendo un mensaje explícito a Israel para evitar una escalada mayor. De mismo modo, en el lenguaje diplomático chino, la condena se formula desde el marco normativo global (ONU, OIEA), no desde alianzas políticas.

Este posicionamiento se enmarca en una estrategia más amplia: Beijing busca consolidarse como un poder estabilizador en Medio Oriente, reforzando el prestigio que obtuvo en 2023 al mediar con éxito el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Irán y Arabia Saudita, tras siete años de ruptura. Aquel gesto fue interpretado como una muestra concreta de que China podía ejercer influencia efectiva en una región históricamente dominada por potencias occidentales.

Aunque la declaración constituye una condena formal al uso de la fuerza por parte de EE.UU., China no se alinea políticamente con Irán. El mensaje está anclado en el respeto a la legalidad internacional, no en la defensa del régimen iraní ni en una postura ideológica. Esta es la diferencia clave entre alinearse con un país y defender principios normativos: El no uso de la fuerza sin mandato de la ONU; respeto a la soberanía estatal y defensa del multilateralismo (OIEA).